¡Cuidado! Irresponsables trabajando .................................................................................. -Mafalda (Quino)
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
miércoles, 10 de abril de 2013
Culpa (Secreto de 2 II) [FanFiction] [Relato]
Ese día Henry se había despertado inquieto. No sabía por qué, pero algo pasaba. Su familia había salido dos días de Storybrooke para solucionar una cosilla y hoy regresaban a la hora de cenar. Le habían dejado a cargo de todo y el estaba demostrando lo responsable que era. Desayunó como siempre en La Abuelita, llegó a clase tres minutos antes de que comenzase, se sentó en su pupitre y sacó los libros. Este prometía ser otro lunes fantásticamente aburrido. No entendía por qué tenía que seguir yendo a clase, sus abuelos eran reyes por un lado y brujo superpoderoso por otro. Si no llega a ser por el nunca se habrían acordado de quiénes eran y habrían sido atrapados por la maldición, y en agradecimiento, ¿qué hacían? Le condenaban a madrugar día sí día también para ir a la escuela. Era injusto. En estos pensamientos se encontraba mientras las horas pasaban. De vez en cuando anotaba algo en el cuaderno para que pareciese que estaba prestando atención a la última clase. Unos minutos antes de que sonase el timbre, de repente Henry saltó de la silla y exclamó:
-¡¡La bañera!!
Acto seguido salió disparado de clase dejando a la profesora con la palabra en la boca y temiendo el estropicio que encontraría. Ya entendía por qué se sentía inquieto. El día anterior por la noche había decidido darse un baño y encendió el grifo. Después se entretuvo con su libro y se le olvidó por completo. El baño estaba arriba y el estaba durmiendo abajo en la cama de sus abuelos, así que no se le ocurrió volver a subir.
Que no sea grave, que no sea grave, que no sea grave... Se decía mientras abría a una velocidad endemoniada la puerta. Cerró de un portazo. Subió las escaleras de tres en tres y empujó la puerta del baño esperando encontrarse con todo el estropicio...
Nada. Las toallas perfectamente dobladas, el grifo completamente cerrado, el suelo seco. Hizo memoria y, efectivamente, había dejado el grifo de la bañera abierto dos minutos antes de combatir al puñetero dragón que había raptado a su libro... En el sueño. Henry comprendió que los sueños, sueños son, y que ese gran despiste fuese solo un sueño le había salvado la vida. Entonces analizó la situación: había salido de clase como un rayo para ir a cerrar el grifo que había abierto en un sueño. no sabía si reír, llorar, o sentirse culpable por no distinguir la realidad, aunque finalmente su subconsciente se decantó por lo primero. Empezó a reír a carcajadas, rió y rió como llevaba tiempo sin hacerlo. Y tanto reír cansa, y el chico había estado hasta muy tarde con el libro anoche, por lo que empezaba a acumularse un sueño que le estaba amodorrando peligrosamente. Entonces al intentar incorporarse, de un resbalón acabó dentro de la bañera, donde siguió riendo como si no hubiera mañana, y rió hasta que el sueño le venció. Y 6 horas después entraba por la puerta su madre, que lo que menos se esperaba era ver a su hijo despanzurrado en la bañera durmiendo plácidamente con el dedo pulgar en la boca. Bien es cierto que tras ocho horas de viaje nadie tiene un humor espléndido, y menos cuando llegas a tu casa y te encuentras la puerta abierta de par en par y el sobre donde estaba el dinero de la compra del mes desaparecido. Esa fue probablemente la principal causa de su reacción:
-HENRY, SAL AHORA MISMO DE AHÍ!-gritaba Emma mientras le asestaba un pescozón.
Henry se incorporó alarmado y desorientado, sin saber muy bien quién gritaba tanto y por qué lo hacía.
-HENRY, ESPABILA, ¡y dime dónde está!
-¿Dónde está qué, mamá? -decía Henry, que empezaba a situarse un poco.
-NO ME HACE NINGUNA GRACIA HENRY, ¡¡DÓNDE ESTÁ EL MALDITO SOBRE DEL DINERO!!-ladró Emma.
-Pues donde siempre, yo no lo he tocado mam...
-¡¿ME ESTÁS LLAMANDO TONTA?! Llego a mí casa, me encuentro la puerta abierta y faltan $300, Henry, no se supone que podíamos confiar en ti?
Henry estaba asustado, su madre nunca se había puesto así con él. Pero también estaba enfadado, MUY enfadado porque su madre dudaba de su palabra, cuando él era el primero que no la había mentido nunca, pues bien sabía el daño que hacen las mentiras. No comprendía que su madre venía destrozada del viaje, y que se había peleado con sus padres por una tontería, y estaba muy dolida. Pero Emma no comprendía que estaba ofendiendo a su hijo, y que el dinero lo había guardado Mary Margaret al salir en el cajón para que no quedase a la vista. Y la puerta no estaba abierta porque sí, sino porque la profesora de Henry había avisado a Ruby por el extraño comportamiento de Henry (pues era a ella a quien debía llamar si ocurría algo), y esta había ido al apartamento a ver que pasaba con la copia de las llaves que tenía. Al abrir recibió una llamada urgente y se dejó la puerta abierta, puerta que el viento terminó de abrir de par en par.
Y en una nube de mentiras y malentendidos su madre le había puesto la mano encima. Era solo un pescozón, lo sabía, pero le había dolido como si le hubiese pegado un flechazo en la cabeza. Su madre le había dado y él no había hecho nada, salvo quizá quedarse dormido en la bañera. Y su madre gritaba cada vez más y él dejó de escuchar mientras los ojos se le inundaban. Una bola negra y oscura golpeaba su estómago a medida que crecía y crecía. El abría y cerraba los puños mientras las primeras lágrimas le salpicaban la cara. A medida que pasaba el tiempo esa bola se hacía más grande, y aunque él contenía la respiración y apretaba aún más los puños para intentar pararlo, de repente salió disparada hacia su boca obligándole a gritar:
-¡¡CÁLLATE YA!!
Según lo dijo se arrepintió. Sabía que no debía comportarse así, y sabía que había gritado a su madre, nunca lo había hecho. Y le dolió aún más que en vez de seguir chillándole, o darle otro pescozón (lo habría preferido mil veces) se quedó callada. En apenas una fracción de segundo una corriente de nuevos sentimientos les rodeaba. Y no eran buenos precisamente. Eran sentimientos falsos que en verdad ninguno de los dos sentían, sentimientos que se habían apoderado de ellos fruto del cansancio y de la discusión anterior. Sentimientos que ambos sabían que no debían tener, haciendo aflorar otros sentimientos. Culpa. Y todo ello formó un muro entre ellos. Una pared de humo, pero al fin y al cabo un muro. Y como si les hubieran apaleado los dos empezaron a sentir un dolor indescriptible que recorría todo su cuerpo, cada uno a su manera. Y así se quedaron, Emma apoyada en la puerta, Henry tumbado en la cama, llorando como nunca antes lo habían hecho. El destino es caprichoso, y aunque los dos estaban a punto de girarse al unísono y abrazarse, justo Mary Margaret entró con las maletas exclamando:
-Por cierto Emma, coge dinero del sobre que guardé en el segundo cajón del armarito y vete a por unas hamburguesas, que hay hambre y es tard...¿Emma, estás bien? ¿Le ha pasado algo a Henry?
Entonces Henry escuchó, y descubrió el paradero del sobre, y gritó de rabia, saltando de la cama y escapándose por la puerta ante la atenta mirada de una Mary Margaret Sorprendida y un David cargado de bolsas. David comprendió que algo no marchaba bien. Aunque era el que menos lo mostraba sentía un afecto especial por aquel niño, su nieto, el que le había reunido con su familia, y que formaba parte de ella. Así que sin pensárselo dos veces soltó todos los bultos y salió corriendo detrás de él. Pero pudo más la rabia de Henry, y cuando David le tenía a un palmo el chico cruzó la carretera un segundo antes de hacerlo un camión, dejando a su abuelo al otro lado del arcén. Aprovechó ese instante para perderse en el bosque, donde siendo de noche sabía que nunca le encontrarían. Siguió corriendo un rato más hasta que perdió el sonido de al ciudad, oyendo solo el susurrar de los árboles, entonces empezó a caminar más tranquilamente. Él quería entender por qué se había sentido así, sabía que AMABA a su madre y no lo dudaba ni un momento a lo largo de su vida, y aún así se sentía tremendamente culpable por haberla gritado, y peor aún, por haberla herido de esa manera. Entonces se echó a llorar. Lloró en silencio, pues aunque nadie le iba a escuchar no se sentía con fuerzas para gritar. Lloró solo, y eso es una de las peores cosas que le puede pasar a alguien que llora por amor, aunque sea hacia una madre. Y lloró desconsoladamente, fruto de los acontecimientos, fruto de sus hormonas, quién sabe. Lloró y lloró hasta que solo sollozó y se volvió a incorporar. Refrescaba y aunque se sabía el camino de regreso de memoria, quería ir un poco más allá. Llegó a un claro, donde miró al cielo y vio algo que le sorprendió. Luna llena. Inconscientemente pulsó un botón de su reloj, dónde se iluminó la hora: las 2:30 am. Sabía que había estado llorando, pero no se imaginaba que lo hubiese estado haciendo casi cuatro horas. Entonces decidió quedarse allí, a esperar a su "cita". Tal y como se encontraba ese momento lo que más necesitaba era olvidar, y olvidar era fácil cuando te envolvía la magia. Así fue como un Henry arrepentido y destrozado por dentro que deseaba olvidar durante unos instantes, esperó una vez más a la magia.
***
La clase de magia que envolvía a un Hijo de la luna cada plenilunio era la más poderosa que jamás existiría, creadora de todo. Esta tomaba innumerables formas y se exponía en contadas ocasiones. Solo lo hacía frente a almas puras. Era cuestión de seguridad: no se podía mezclar lo más poderoso, la base de todo, con cualquier cosa que pudiese desestabilizarlo, creando un caos de inimaginables dimensiones. No existía nada tan puro en ese mundo como el alma de un Hijo de la luna. Salvo, claro está, el alma de un niño. ¿Pero qué pasaría si ese alma albergase una semilla de culpa, o de arrepentimiento? Nunca había ocurrido, y más le valía a todos los seres rezar para que nunca ocurriese, pues esa conexión nos afectaría a todos y cada uno de nosotros.
miércoles, 13 de marzo de 2013
Un mal anfritión [Rel]
Buenas un día más, gracias por leerme en este, mi sitio, nuestro sitio.
Hoy os dejo una mini redacción de hace dos años en la que vais a pensar que estoy loco. Tranquilos. No solo escribo sobre muerte, Apocalipsis y destrucción, simplemente que ha dado la casualidad de que mis primeros tres posts lo son.
Nada más, comentadme si os gusta.
Un gran saludo.
Jose
Siempre corrieron rumores sobre la casa abandonada del pueblo, yo no me los creía…
Soy Jorge, y este Halloween decidí hacer algo especial. Tras mucho pensarlo, se me ocurrió invitar a mis amigos a pasar la noche en la ‘’mansión encantada’’, un chalet abandonado del que se decía que quien entraba no podía salir… Cuentos de viejas.
El caso es que allí estábamos: María, Elena, Jorge y yo (un par de amigos se habían rajado, decían que tenían otros planes…) esperando a la puerta de esa terrorífica vivienda que tantas falsas historias había creado… Por desgracia, no se me ocurrió creerme ninguna de ellas.
Al final yo tome la iniciativa, como buen ‘’anfitrión’’, y decidí abrir la puerta. Entonces pasó. Un escalofrío helado sacudió nuestros cuerpos, y todos escuchamos nuestros nombres. Los decía una voz metálica, apagada, que provenía del interior de la casa. Ninguno hablamos, pues sabíamos que con el mínimo comentario, echaríamos a correr. Solo yo dije:
-¡Qué viento corre aquí!, ¿no?
No obtuve respuesta, o al menos respuesta humana…
La noche pasaba. Y nuestro nerviosismo iba en aumento. Se oían ruidos de objetos cayendo en el piso superior, ruidos que ninguno quisimos escuchar. Por un instante se me ocurrió ofrecer preparar una oui-ja, pero esa idea desapareció en cuanto vi caer la lámpara del techo. Esta lámpara había caído justo en el lugar donde estaba yo sentado, antes de levantarme para proponer ese juego. ¿Se trataría de una señal? No lo sabía, pero no me iba a parar a averiguarlo. Salimos corriendo: yo encabezaba el pelotón, hacia la única salida de la casa, pues las demás se habían cerrado en otra época. Cuando llegué, el corazón me dio un vuelco. La puerta daba signos de estar firmemente cerrada, y junto a ésta, había una nota que rezaba: ‘’Pregúntame por las llaves… si quieres salir’’. Esa nota estaba acompañada de un antiguo tapete , con letras y números sobre él… ¡Era una oui-ja! Ninguno de nosotros podría haberla puesto allí, no nos habíamos separado en ningún momento. Aún así, tenía que preguntar:
-¿Quién ha sido el graciosillo? Mira que esta casi nos asusta a todos, ¡eh!
-Yo no- dijeron María y Elena al unísono
-Yo no- dijo Jorge, intentando mostrar valentía frente a las chicas.
-Yo no- dijo…dijo… QUIÉN DIJO EL TERCER YO NO?
Necesitaba aclarar mis ideas, les dije que me acercaba al baño, la única habitación en la que había un poco de claridad al reflejarse a través de la ventana algo de luz de una farola. Cuando entré, cerré la puerta, eché el pestillo y me senté en un taburete. Busqué, sin resultado, algo de cobertura, y después busqué una explicación a todo esto. Mientras la buscaba, un grito sacudió toda la casa. Instantes después otros lo acompañaron. El corazón me dio un vuelco
-¡¡No tiene gracia!! Dije con todas mis fuerzas, para hacerme oír por encima del eco de aquellos escalofriantes gritos…
Nadie respondió. Solo oí pasos corriendo, alejándose de mi posición. Intenté abrir la puerta; podría decir que para atrapar al ‘’bromista’’, pero en realidad lo hice para huir. ¿Para huir de qué?, pensé. Pero entonces, me di cuenta de que puerta estaba atrancada, posiblemente por el otro lado. Empujé con todas mis fuerzas, al principio sin cambio alguno. El sudor recorría mi rostro en lo que trataba de abrir la puerta. Cuando quise darme cuenta, ya estaba fuera.
Nunca olvidaré lo que ví, quizás… porque fue lo último.
Jorge tenía mutilada la nariz y orejas; María tenía cortadas manos y pies; y Elena… Lo que había junto a ella parecía su lengua. Junto todos los restos, había una nota, escrita con la propia sangre de los tres, en esta ponía: ‘’Los cinco seréis uno’’ Piel,nariz, oído, lengua… Faltaba algo, algo que yo debía completar. Pero lo descubrí demasiado tarde. Algo me zarandeó por detrás y me tiro al suelo. Lo ÚLTIMO QUE VI, fueron unas tenazas negras sangrientas. No podía ni gritar. Solo pude decir:
-No, no.. por favor…
El eco de mis súplicas se perdió en la casa
Hoy os dejo una mini redacción de hace dos años en la que vais a pensar que estoy loco. Tranquilos. No solo escribo sobre muerte, Apocalipsis y destrucción, simplemente que ha dado la casualidad de que mis primeros tres posts lo son.
Nada más, comentadme si os gusta.
Un gran saludo.
Jose
Siempre corrieron rumores sobre la casa abandonada del pueblo, yo no me los creía…
Soy Jorge, y este Halloween decidí hacer algo especial. Tras mucho pensarlo, se me ocurrió invitar a mis amigos a pasar la noche en la ‘’mansión encantada’’, un chalet abandonado del que se decía que quien entraba no podía salir… Cuentos de viejas.
El caso es que allí estábamos: María, Elena, Jorge y yo (un par de amigos se habían rajado, decían que tenían otros planes…) esperando a la puerta de esa terrorífica vivienda que tantas falsas historias había creado… Por desgracia, no se me ocurrió creerme ninguna de ellas.
Al final yo tome la iniciativa, como buen ‘’anfitrión’’, y decidí abrir la puerta. Entonces pasó. Un escalofrío helado sacudió nuestros cuerpos, y todos escuchamos nuestros nombres. Los decía una voz metálica, apagada, que provenía del interior de la casa. Ninguno hablamos, pues sabíamos que con el mínimo comentario, echaríamos a correr. Solo yo dije:
-¡Qué viento corre aquí!, ¿no?
No obtuve respuesta, o al menos respuesta humana…
La noche pasaba. Y nuestro nerviosismo iba en aumento. Se oían ruidos de objetos cayendo en el piso superior, ruidos que ninguno quisimos escuchar. Por un instante se me ocurrió ofrecer preparar una oui-ja, pero esa idea desapareció en cuanto vi caer la lámpara del techo. Esta lámpara había caído justo en el lugar donde estaba yo sentado, antes de levantarme para proponer ese juego. ¿Se trataría de una señal? No lo sabía, pero no me iba a parar a averiguarlo. Salimos corriendo: yo encabezaba el pelotón, hacia la única salida de la casa, pues las demás se habían cerrado en otra época. Cuando llegué, el corazón me dio un vuelco. La puerta daba signos de estar firmemente cerrada, y junto a ésta, había una nota que rezaba: ‘’Pregúntame por las llaves… si quieres salir’’. Esa nota estaba acompañada de un antiguo tapete , con letras y números sobre él… ¡Era una oui-ja! Ninguno de nosotros podría haberla puesto allí, no nos habíamos separado en ningún momento. Aún así, tenía que preguntar:
-¿Quién ha sido el graciosillo? Mira que esta casi nos asusta a todos, ¡eh!
-Yo no- dijeron María y Elena al unísono
-Yo no- dijo Jorge, intentando mostrar valentía frente a las chicas.
-Yo no- dijo…dijo… QUIÉN DIJO EL TERCER YO NO?
Necesitaba aclarar mis ideas, les dije que me acercaba al baño, la única habitación en la que había un poco de claridad al reflejarse a través de la ventana algo de luz de una farola. Cuando entré, cerré la puerta, eché el pestillo y me senté en un taburete. Busqué, sin resultado, algo de cobertura, y después busqué una explicación a todo esto. Mientras la buscaba, un grito sacudió toda la casa. Instantes después otros lo acompañaron. El corazón me dio un vuelco
-¡¡No tiene gracia!! Dije con todas mis fuerzas, para hacerme oír por encima del eco de aquellos escalofriantes gritos…
Nadie respondió. Solo oí pasos corriendo, alejándose de mi posición. Intenté abrir la puerta; podría decir que para atrapar al ‘’bromista’’, pero en realidad lo hice para huir. ¿Para huir de qué?, pensé. Pero entonces, me di cuenta de que puerta estaba atrancada, posiblemente por el otro lado. Empujé con todas mis fuerzas, al principio sin cambio alguno. El sudor recorría mi rostro en lo que trataba de abrir la puerta. Cuando quise darme cuenta, ya estaba fuera.
Nunca olvidaré lo que ví, quizás… porque fue lo último.
Jorge tenía mutilada la nariz y orejas; María tenía cortadas manos y pies; y Elena… Lo que había junto a ella parecía su lengua. Junto todos los restos, había una nota, escrita con la propia sangre de los tres, en esta ponía: ‘’Los cinco seréis uno’’ Piel,nariz, oído, lengua… Faltaba algo, algo que yo debía completar. Pero lo descubrí demasiado tarde. Algo me zarandeó por detrás y me tiro al suelo. Lo ÚLTIMO QUE VI, fueron unas tenazas negras sangrientas. No podía ni gritar. Solo pude decir:
-No, no.. por favor…
El eco de mis súplicas se perdió en la casa
viernes, 8 de marzo de 2013
Epístola desde el Apocalipsis [Relato]
Una redacción de hace unos meses... (La he cambiado el título, casi no tenía que ver)
Me encuentro aquí, escribiendo lo que pueden ser mis últimas palabras. Después de casi veintiocho años de mi existencia y de más de 4500 millones de años de existencia de la Tierra, puede que me encuentre ante el fin de este planeta, y con ello de la raza humana tal y como la conocemos. Puede que no sirva de mucho este escrito que trataré de enviar a mis ancestros tan rápido como lo termine. La tecnología de nuestro tiempo nos ha permitido lograr los primeros viajes por la dimensión tiempo, pero son viajes muy inestables en los que sería imposible embarcar a un humano. De hecho no estoy seguro de que este envío se realice, pues necesita una gran cantidad de energía que no se si dará tiempo a almacenar.
Lo que es cierto es que algo ha ocurrido, y algo muy grave. El ser humano ha centrado su esfuerzo y tecnología en lograr estos viajes temporales, que de manera incompleta hemos realizado. Lo que nunca nos habríamos imaginado es que algo así fuese a suceder. A día 15 de diciembre de 2025dC, un gran espacio de vacío absoluto del tamaño de la luna se acerca inexorablemente hacia nosotros. Ya se conjeturaba allá por el 2002 el poder de la inexistencia de materia, mas nunca habíamos centrado ningún esfuerzo en su estudio, pues se consideraba por aquel entonces completamente imposible. Debido a la ingenuidad del ser humano, hoy nos enfrentamos a la inminente desaparición de todo el Sistema Solar. Al encontrarnos en el centro de este sistema, ni nuestras colonias más lejanas, allá por los satélites de Júpiter tienen tiempo material para huir...
El fin se aproxima, y hoy, a 28 de diciembre de 2025dC, me encuentro escribiéndote estas líneas en el penúltimo día de la humanidad, para compartir contigo algo completamente inesperado:
El anuncio del fin del Sistema fue emitido hace 8 horas. Los líderes mundiales alegamos el retraso a la inexistencia de pruebas fiables, pero la razón es muy distinta. Temíamos lo peor. Un estado de anarquía amenazaba con imponerse en los últimos instantes de la civilización. Se había decidido por mayoría no alertar a las multitudes hasta que el desastre fuera palpable, pero me pareció injusto y tomé la iniciativa. La gente tenía derecho a saber que su final se aproximaba, bien para encomendarse a sus dioses, bien por ajustar sus cuentas... Me armé de valor y salí a la calle arriesgando mi vida y la actual sostenibilidad del sistema. ¿Y sabes qué ha pasado?
Nada.
Los gobiernos ya habían llamado a los ejércitos a las armas, temiendo olas de atentados y muertes... Y nos encontramos ante el suceso más extraordinario ocurrido a la especie humana, suceso que absolutamente nadie se imaginaba. Vivimos nuestras últimas horas en una utopía. Sí, ese mundo imposible que "jamás" se alcanzaría. Los soldados en los frentes abiertos han desertado por unanimidad, dando por finalizada la guerra que considerábamos iba a acabar con mas de 300 000 000 vidas. Es irónico que se tenga que acabar el mundo para parar una guerra, ¿verdad? Pues así es. Los soldados han dejado los campos de batalla para reencontrarse con sus familias. Y así con el resto de los humanos. Y aún así, no existe escasez de víveres, ningún comercio ha cerrado. Los comerciantes entienden que actualmente el mundo necesita poder seguir accediendo a ciertos suministros indispensables, y se han desplazado con sus familias a las tiendas para atender hasta el último momento.
Además, el dinero como tal ya no existe. A dos días de fin del mundo hemos logrado comprender que la avaricia o el exceso, así como el dinero, no sirven de nada. Por eso se ofrece la comida de forma gratuita, la gente compra con mesura para las últimas cenas de Navidad de la historia. Pero esto es solo el principio.
Hombres y mujeres que trabajaban en fábricas de productos que no podrían ser usados de aquí al día 1, han dejado sus puestos de trabajo para conseguir lo que hace 10 días se habría creído imposible. Erradicar el hambre en el mundo. Decenas de miles de familias se desplazan de su lugar de residencia para aportar víveres a los países más afectados de la crisis del 07, así como a aquellos países en los que el hambre ha existido desde los albores de la historia. Toda clase de personal relacionado con el transporte o con cualificación para pilotar un avión , navegar, conducir un tren, han acudido a estaciones, puertos y aeropuertos con el fin de hacer todos estos transportes de víveres posibles...
En definitiva, a las 20:00 UGT del día de hoy podíamos afirmar que absolutamente a nadie le faltaba nada en este mundo. Telecomunicaciones emiten en directo, sin más personal que el necesario, cámaras que enfocan a los distintos puntos de este planeta. La gente se congrega en los centros más importantes de las ciudades, donde se han dispuesto mesas con un aforo de millones de personas. Todas las cadenas retransmiten una grabación por encima de las demás. Esa cámara, colocada desde mi balcón, muestra a más de ocho millones de personas en absoluto silencio, bien rezando, bien abrazando a sus seres queridos, bien observándome, todos expectantes. No solo ellos me observan. Los 8500millones habitantes de la Tierra, y otros 40000 de colonias en los distintos satélites del Sistema Solar, aguardan en absoluto silencio. Por encima de las respiraciones de la raza humana, solo se oye mi pluma, rasgando y escribiendo este papel. Todos aguardan a que termine este mensaje.
Tú, el que está leyendo esto has de saber algo. No se en qué época estarás, ni siquiera se si comprendes mi idioma, pero has de saber que eres nuestra última oportunidad. Gastamos nuestra última oportunidad en el envío de esta carta, que es un grito de ayuda a la humanidad. Mueve cables, alerta al mundo de este problema. Tú eres nuestra esperanza. Tú eres LA esperanza
Atte.
José.
Gobernador supremo de la Tierra y las 76 colonias.
Me encuentro aquí, escribiendo lo que pueden ser mis últimas palabras. Después de casi veintiocho años de mi existencia y de más de 4500 millones de años de existencia de la Tierra, puede que me encuentre ante el fin de este planeta, y con ello de la raza humana tal y como la conocemos. Puede que no sirva de mucho este escrito que trataré de enviar a mis ancestros tan rápido como lo termine. La tecnología de nuestro tiempo nos ha permitido lograr los primeros viajes por la dimensión tiempo, pero son viajes muy inestables en los que sería imposible embarcar a un humano. De hecho no estoy seguro de que este envío se realice, pues necesita una gran cantidad de energía que no se si dará tiempo a almacenar.
Lo que es cierto es que algo ha ocurrido, y algo muy grave. El ser humano ha centrado su esfuerzo y tecnología en lograr estos viajes temporales, que de manera incompleta hemos realizado. Lo que nunca nos habríamos imaginado es que algo así fuese a suceder. A día 15 de diciembre de 2025dC, un gran espacio de vacío absoluto del tamaño de la luna se acerca inexorablemente hacia nosotros. Ya se conjeturaba allá por el 2002 el poder de la inexistencia de materia, mas nunca habíamos centrado ningún esfuerzo en su estudio, pues se consideraba por aquel entonces completamente imposible. Debido a la ingenuidad del ser humano, hoy nos enfrentamos a la inminente desaparición de todo el Sistema Solar. Al encontrarnos en el centro de este sistema, ni nuestras colonias más lejanas, allá por los satélites de Júpiter tienen tiempo material para huir...
El fin se aproxima, y hoy, a 28 de diciembre de 2025dC, me encuentro escribiéndote estas líneas en el penúltimo día de la humanidad, para compartir contigo algo completamente inesperado:
El anuncio del fin del Sistema fue emitido hace 8 horas. Los líderes mundiales alegamos el retraso a la inexistencia de pruebas fiables, pero la razón es muy distinta. Temíamos lo peor. Un estado de anarquía amenazaba con imponerse en los últimos instantes de la civilización. Se había decidido por mayoría no alertar a las multitudes hasta que el desastre fuera palpable, pero me pareció injusto y tomé la iniciativa. La gente tenía derecho a saber que su final se aproximaba, bien para encomendarse a sus dioses, bien por ajustar sus cuentas... Me armé de valor y salí a la calle arriesgando mi vida y la actual sostenibilidad del sistema. ¿Y sabes qué ha pasado?
Nada.
Los gobiernos ya habían llamado a los ejércitos a las armas, temiendo olas de atentados y muertes... Y nos encontramos ante el suceso más extraordinario ocurrido a la especie humana, suceso que absolutamente nadie se imaginaba. Vivimos nuestras últimas horas en una utopía. Sí, ese mundo imposible que "jamás" se alcanzaría. Los soldados en los frentes abiertos han desertado por unanimidad, dando por finalizada la guerra que considerábamos iba a acabar con mas de 300 000 000 vidas. Es irónico que se tenga que acabar el mundo para parar una guerra, ¿verdad? Pues así es. Los soldados han dejado los campos de batalla para reencontrarse con sus familias. Y así con el resto de los humanos. Y aún así, no existe escasez de víveres, ningún comercio ha cerrado. Los comerciantes entienden que actualmente el mundo necesita poder seguir accediendo a ciertos suministros indispensables, y se han desplazado con sus familias a las tiendas para atender hasta el último momento.
Además, el dinero como tal ya no existe. A dos días de fin del mundo hemos logrado comprender que la avaricia o el exceso, así como el dinero, no sirven de nada. Por eso se ofrece la comida de forma gratuita, la gente compra con mesura para las últimas cenas de Navidad de la historia. Pero esto es solo el principio.
Hombres y mujeres que trabajaban en fábricas de productos que no podrían ser usados de aquí al día 1, han dejado sus puestos de trabajo para conseguir lo que hace 10 días se habría creído imposible. Erradicar el hambre en el mundo. Decenas de miles de familias se desplazan de su lugar de residencia para aportar víveres a los países más afectados de la crisis del 07, así como a aquellos países en los que el hambre ha existido desde los albores de la historia. Toda clase de personal relacionado con el transporte o con cualificación para pilotar un avión , navegar, conducir un tren, han acudido a estaciones, puertos y aeropuertos con el fin de hacer todos estos transportes de víveres posibles...
En definitiva, a las 20:00 UGT del día de hoy podíamos afirmar que absolutamente a nadie le faltaba nada en este mundo. Telecomunicaciones emiten en directo, sin más personal que el necesario, cámaras que enfocan a los distintos puntos de este planeta. La gente se congrega en los centros más importantes de las ciudades, donde se han dispuesto mesas con un aforo de millones de personas. Todas las cadenas retransmiten una grabación por encima de las demás. Esa cámara, colocada desde mi balcón, muestra a más de ocho millones de personas en absoluto silencio, bien rezando, bien abrazando a sus seres queridos, bien observándome, todos expectantes. No solo ellos me observan. Los 8500millones habitantes de la Tierra, y otros 40000 de colonias en los distintos satélites del Sistema Solar, aguardan en absoluto silencio. Por encima de las respiraciones de la raza humana, solo se oye mi pluma, rasgando y escribiendo este papel. Todos aguardan a que termine este mensaje.
Tú, el que está leyendo esto has de saber algo. No se en qué época estarás, ni siquiera se si comprendes mi idioma, pero has de saber que eres nuestra última oportunidad. Gastamos nuestra última oportunidad en el envío de esta carta, que es un grito de ayuda a la humanidad. Mueve cables, alerta al mundo de este problema. Tú eres nuestra esperanza. Tú eres LA esperanza
Atte.
José.
Gobernador supremo de la Tierra y las 76 colonias.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)